Desobsesión

De la insistente y continua intervención de los Espíritus en las actividades humanas, hasta el punto de constituirse en verdaderos agentes de incontables acontecimientos, la atención de los seres fue despertada hacia ellos, naciendo entonces, una consciente comunicación en la cual la mediumnidad, en sus variadas y complejas expresiones, fue llamada a ejercer un papel preponderante y de indispensable valía.
Muertos ilustres retornaron al convivir de las masas, a las que un día exaltaron con su verbo elocuente y la pluma brillante, trazando normas de comportamiento y convocando, comúnmente, a actitudes de alta envergadura, testimoniando hasta la saciedad, la legitimidad de sus informes y demostrando la autenticidad de su procedencia, grabados en la perfecta identificación de las ideas y de las particularidades que los caracterizaron cuando se encontraban en la jornada terrena.
Mártires y apóstoles se apresuraron a demostrar, mediante pruebas conmovedoras, la continuidad de la vida más allá de la tumba, en memorables coloquios con los que sustentaban a los compañeros de lides, cuando éstos se encontraban a punto de desfallecer bajo las tempestades de las persecuciones gratuitas o delante de la sistemática aversión, de la envidia y de la impiedad de los contemporáneos.
Héroes de batallas morales que sucumbieron anónimos, pero que no transgredieron el deber, volvieron, ansiosos, al convivir de quienes pensaban como ellos para que no se debilitasen las fuerzas del sacrificio en las luchas redentoras, enseñando las estrategias de la luz y de la vida de la inmortalidad triunfal.
Inspirados y trovadores del bien, retomaron las liras para entonar los mensajes de exaltación a la verdad y a la sobrevivencia en invitaciones vigorosas a los que titubeaban en los laberintos del mundo, a fin de que se decidieran a avanzar en medio de los embates, para triunfar sobre sí mismos.
Santos de la abnegación y de la caridad, resplandeciendo como madrugadas coloridas ante la mirada extasiada de hombres y mujeres sensibles a la percepción de la vida verdadera, han testimoniado la grandeza del amor...
Padres nostálgicos e hijos agradecidos, novios afectuosos y compañeros dedicados, transformados después del deceso del cuerpo en fanalez de luz, o simplemente, redivivos con sus conquistas y miserias, retornan, tan pronto como les es posible, a la convivencia de los que permanecieron en los envoltorios de la niebla física, para entretejer la guirnalda nupcial del perenne noviazgo, restableciendo a la comunicación momentáneamente interrumpida, prosiguiendo con los dulces coloquios del afecto y del coraje, en contactos poderosos de advertencias oportunas para vencer el mal y las pasiones, a fin de conducir a sus amores, en carácter de tutores y amigos vigilantes, hacia los puertos de la esperanza. .
En ese contexto de ininterrumpida comunicación, se restablecen también las ligaduras del desafecto, de las animosidades, de los sentimientos de venganza.
El más allá, no está solamente poblado de bendiciones, sino también, de dolores.
Los Espíritus, son los hombres despojados del cuerpo, conforme lo fueron siempre. Buenos o malos, de acuerdo a como se elevaron o se esclavizaron en la Tierra.
Obsesiones crueles, en nombre del amor desvariado, reanudan los vínculos y se unen en profundas parasitosis espirituales, reclamando una terapéutica especializada y cariñosa...
Subyugadores violentos que se sustentaban en las persecuciones en nombre del odio y de la infeliz decisión de "tomar la justicia con sus manos", conducen a lamentables procesos de alienación compleja en la cual se imantan los dos antagonistas, no obstante la diferencia del estado corporal...
Hipnotizadores soeces de larga experiencia en el mal, despiadados, comandan mentes desequilibradas en la Tierra, envueltas en las tempestades persistentes de la perturbación...
Vicios que se enraizaron en los hombres, son la consecuencia de la interdependencia producida por una sintonía perfecta entre los huéspedes espirituales y los anfitriones carnales que se descuidan y resbalan por las rampas de los deslices morales en los cuales se desequilibran y agotan...
Fijaciones inabordables existentes en los repliegues del cerebro, como efecto de los mensajes - ideas desdichados que culminan en alucinaciones, proceden de otras mentes liberadas de las neuronas cerebrales, produciendo cobranzas dolorosas y venganzas que no tiene disculpas...
Los disturbios del cuerpo, de la mente y de la emoción, sobrevienen por la acción de emanaciones tóxicas poderosas, que se exteriorizan de Espíritus enfermos que se imantan a hombres imprevisores, en procesos de ósmosis desdichada, en la que ambos se nutren y extenúan en prolongado curso de enfermedades del alma, de difícil catalogación...
En la Tierra todo son ondas, mentes, rayos, pensamientos que se confunden, se separan, se arrojan y sincronizan...
En todas partes domina un intercambio vibratorio, siempre que se sitúen los propósitos y las aspiraciones mentales en una o en otra faja de ondas.
Donde se encuentre el ideal humano, ahí se respirará el clima psíquico que le es correspondiente.
"Donde esté el tesoro, ahí se encontrará el corazón", conceptuó Jesús con seguridad, y el testimonio de los hechos no se refiere exclusivamente al dinero y a los bienes materiales, sino, principalmente, a los valores que se les atribuye calidad, a los de orden interior, que predisponen a la gloria o al fracaso.
Examinando las consecuencias de tales adquisiciones negativas, que facilitan la unión mental con Espíritus infelices de la Erraticidad inferior, la problemática se revela grave para los hombres, manifestándose en la inmensa y variada forma de procesos desdichados de alienaciones obsesivas que se esparcen por doquier en el presente, como lo hicieron en el pasado.
El Evangelio pone énfasis en una saludable terapéutica cuando narra la intervención del Divino Maestro junto a los obsesos y obsesores, valiéndose de la autoridad que lo acreditaba como el Excelente Hijo de Dios.
Reviviendo los sublimes momentos del Médico Celeste entre los hombres, el Espiritismo enseña las técnicas desobsesivas realizadas en las conmovedoras y nobles sesiones especializadas denominadas "de caridad", donde se rinde culto al Espíritu del Señor, en el ejercicio del bien sin límites.
Del diálogo con los desencarnados, surgieron los métodos con que Allan Kardec prescribió sabiamente como atender a los sufrientes de uno y otro lado de la vida o a los dos juntos, medicándolos con el esclarecimiento hábil, de acuerdo a la dificultad que posean, que es siempre consecuencia de la ignorancia y de las persistentes enfermedades morales, auxiliándolos con la fluidoterapia, la oración, el ejercicio de la caridad y con otros recursos con los que se produce la ruptura de las ligaduras angustiosas que los atan al dolor y a la desdicha...Sin embargo, es al encarnado a quien le cabe la parte más importante en la tentativa liberadora: restaurar íntimamente la paz al precio del trabajo cristiano y de la disciplina moral, por medio de la meditación de sus propios errores, del estudio de las leyes que rigen la vida, particularmente las que surgen de la ley de amor ultrajada...
En cada perseguido espiritual, se encuentran los gérmenes de crímenes no juzgados, de fugas al deber, de evasiones a la responsabilidad, que se transforman en matrices para registrar a aquellos que fueron sus víctimas y que ahora los vuelven a encontrar en situación de difícil manejo.
No obstante, no hay nada que justifique la cobranza, porque ésta pertenece a las justicieras disposiciones de la Misericordia y de la Justicia Divinas. Intoxicados por el orgullo herido y vencidos por la propia falencia, tales víctimas del ayer, que a su vez, son antiguos verdugos del pasado, en vez de beneficiarse con los sufrimientos experimentados, se erigen en justicieros, envenenando sus sentimientos y obstruyendo la razón, hundiéndose más en dramas y caídas que son de difícil recuperación.
Por tal razón, el código del bien establece que el perdón es la terapia exitosa para la cura de las enfermedades del alma, y que la palabra evangelizante que se sustenta en una vida moral purificada, es el medicamento que sirve para disminuir la acidez del odio y la anestesia de la indiferencia en el clímax de las desuniones en las que pugnan enloquecidos, los pacientes de la obsesión.
- "Sabemos quien eres tú, Jesús de Nazaret" -, exclamaron las Entidades perturbadoras que atenaceaban al obseso, cuando el Señor se le acercó en la Sinagoga
Como a los hombres y a nosotros, Espíritus imperfectos, nos falta la autoridad real, busquemos en Jesús los valiosos recursos de la caridad y de la luz, de la misericordia y del amor, de la fraternidad y del bien que nos cabe ofrecer a los hermanos atribulados de la Tierra como a los del más allá, consumidos por obsesiones - en demostración soberana de que la muerte libera al Espíritu del cuerpo, empero, no modifica estructuralmente a aquellos que atravesaron el portal de cenizas -, los valores santificantes que habrán de guiarlos con seguridad hacia la sublime madrugada de la vida...
Juana De Angelis
Página sicografiada por el medium Divaldo Pereira Franco
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